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La piel también debe cuidarse en invierno

02 Jan, 2017

Casi todos nosotros, sabemos la importancia de cuidar y proteger la piel del sol veraniego. Pero lo que muchos de nosotros desconocemos es que también se debe cuidar durante los meses de invierno. No es verdad, que durante los meses de frío, la piel no necesita tantos cuidados porque hay menos sol. Es muy importante protegerse bien, sobre todo siempre que se practique cualquier actividad al aire libre.

Con el invierno, la piel es más vulnerable. Se vuelve pálida, la irrigación disminuye  y se acumulan las células muertas, dando un aspecto opaco y grisáceo. Asimismo, la piel pierde agua y hay menor secreción sebácea, lo que se traduce en que esté más seca, arrugada, descamada y fisurada.

El invierno puede propiciar la aparición de ciertas enfermedades o empeorar algunas ya existentes. Por ejemplo, la dermatitis atópica, un problema muy común de la piel, empeora considerablemente en invierno.

Para conseguir mantener la piel protegida del frío y de otras inclemencias basta con seguir algunas recomendaciones básicas:

1- Hidratar adecuadamente todo el cuerpo. Nunca hay que olvidarse del cuidado de los labios. Se recomienda usar lubricantes labiales con protección solar.

2- No abusar de las duchas y baños de agua caliente. Aunque en invierno siempre se agradecen los baños muy calientes, no conviene abusar porque perjudica la piel.

3- Los pacientes con piel seca, sensible o enfermedades cutáneas que empeoran en invierno deben procurar aumentar la humedad ambiental de la vivienda o lugar de trabajo. Esto se puede conseguir mediante humidificadores o simplemente con la colocación de toallas húmedas en radiadores, focos de calor, etc.

4- Se aconseja tener especial cuidado con los cambios de temperatura al entrar y salir de los locales con calefacción, pues el paso del frío al calor o viceversa es negativo para la piel, sobre todo para las sensibles.

5- Evitar ropa o calzado no transpirable o irritante.

6- No olvidar nunca la fotoprotección cuando se hace actividades de montaña, sobre todo en la nieve. Se debe usar, índices altos, superiores a 30. No se debe olvidar reaplicarlo cada 2 horas e insistir en la nariz y las orejas, que son zonas particularmente sensibles. Tampoco te descuides porque el día esté nublado, ya sabes que las nubes filtran la radiación infrarroja y reducen la sensación de calor pero dejan pasar la mayor parte de la radiación ultravioleta A.

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